Una decisión política tomada por personas que nunca me conocieron terminó afectando mi empresa, mi país y mi familia.
Primero dejó de operar mi empresa. Después tuve que salir de Venezuela. Y poco a poco, mi familia terminó repartida entre España, Estados Unidos y Venezuela.
No escogimos ese mapa. Cada uno buscó dónde podía comenzar de nuevo.
Lo peor que me quitaron no fue mi empresa. Fue la posibilidad de tener a mi familia junto a mí.
Si te sirve… llévatelo.