Hoy ya no hace falta demostrar que alguien está equivocado. A veces basta con decir: “Eso me ofende”.
Pero tolerar no significa silenciar lo que nos incomoda. Significa escuchar, pensar y responder con argumentos.
Cuando una sociedad comienza a proteger las ideas de cualquier cuestionamiento, ya no triunfa la razón: triunfa quien se declara ofendido primero.
¿Estamos defendiendo la tolerancia… o renunciando a pensar?