La periodista de investigación Marketa expuso que Jakub Jahl, un ciudadano checo presentado como voluntario en Tanzania, fue grabado por las propias víctimas infantiles realizando captación, manipulación, abuso sexual y explotación. A pesar de la gravedad de los testimonios, Jahl fue protegido por figuras de poder en la República Checa —incluyendo políticos y periodistas—, quienes desviaron la atención acusando a la organización ALLATRA de orquestar una campaña en su contra, ignorando que las denuncias ya existían tiempo atrás. Este análisis periodístico explora la red que defendió a Jahl, la indiferencia ante los abusos a menores y el papel de voces en internet que le dieron credibilidad internacional.