Francisco I. Madero entró a la historia como el "Apóstol de la Democracia", un hombre de ideales nobles que logró derrocar la dictadura de 30 años de Porfirio Díaz. Sin embargo, su fe ciega en las instituciones, su exceso de confianza y la negativa a ver la traición que se gestaba a su alrededor lo llevaron a un trágico final en la Decena Trágica.