La profesión de fe justo antes de realizar la Primera Comunión consiste en la renovación de las promesas bautismales.
Debido a que la mayoría de los niños son bautizados cuando son bebés, son sus padres y padrinos quienes responden en su nombre. Al llegar a la Primera Comunión (normalmente a partir de los 7 u 8 años), el niño ya tiene la madurez suficiente para asumir y declarar su propia fe de manera consciente y voluntaria.
Este rito se divide tradicionalmente en dos partes principales: la renuncia al mal y la afirmación de las creencias católicas.