Imagina dedicar toda una vida a luchar por el futuro de tu hijo, trabajar bajo el sol, pasar necesidades y renunciar a tus propios sueños para darle una oportunidad que tú nunca tuviste. Eso fue lo que hizo Rosa por su hijo Daniel.
Desde pequeño, Daniel recibió todo el amor y sacrificio de una madre humilde que nunca permitió que la pobreza destruyera sus sueños. Rosa trabajó incansablemente para que él pudiera estudiar y convertirse en un profesional.