Un C-17A Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó en Vnukovo, Moscú, procedente de Riga, desatando especulaciones sobre una posible misión diplomática de alto nivel.
Pero el detalle que elevó aún más la intriga fue la presencia, según reportes de medios estadounidenses, del director de la CIA, John Ratcliffe, en la capital rusa.